
El cambio más trascendental en el paisaje de Asturias a lo largo de todo el Jurásico tuvo lugar durante la segunda mitad del mismo, hace aproximadamente 154 millones de años. A consecuencia de intensas convulsiones tectónicas, se produjo una elevación del fondo marino, lo que provocó una progresiva retirada del mar. Es entonces cuando tiene lugar la colonización del territorio jurásico asturiano por una flora y fauna continentales.
Los dinosaurios y otros vertebrados contemporáneos (entre ellos reptiles voladores, tortugas y cocodrilos) harían acto de presencia por primera vez en la tierra firme recién creada. De la misma manera, Asturias comienza a ser surcada por pequeños cauces fluviales que funcionan sólo en época de abundantes lluvias arrastrando gran cantidad de cantos y arenas, que darán lugar, respectivamente, a los conglomerados de la Formación La Ñora, constituidos por cantos silíceos redondeados y unidos por una matriz areniscosa; y a las areniscas de la Formación Vega.