
Al cambiar de formación se produce un cambio en el paisaje. En estos momentos tiene lugar un ascenso del nivel del mar y prácticamente todo lo que hoy es Asturias queda sumergido. Se trata de un mar abierto similar al Cantábrico aunque de menor profundidad que oscilaría entre los 50 y 100 metros. En el fondo de este mar se depositaron sedimentos carbonatados que dieron lugar a las rocas grises de la Formación Rodiles.
A juzgar por la gran cantidad y variedad de fósiles que se encuentran en estas rocas, la fauna marina de invertebrados debió de ser muy abundante y diversa en aquella época. Entre los componentes de la misma se encuentran organismos que vivían sobre el fondo marino o enterrados en él: como ofiuras (_ equinodermos), formadas por un cuerpo central con 5 brazos delgados y flexibles de disposición radial; bivalvos; esponjas calcáreas; y braquiópodos, que en algunos casos contienen petróleo en su interior.
Y junto a todos estos, habitaron organismos nadadores como belemnites y amontes, moluscos cefalópodos parientes de los actuales calamares y sepias. Estos fósiles presentan un color dorado debido al reemplazamiento por pirita.
Representando a los vertebrados se encuentran los reptiles nadadores, como lo demuestran los restos óseos de un plesiosaurio, el fósil mas completo de este grupo del Jurásico español.