
El Triásico, que abarca desde los 251 hasta los 200 millones de años, constituye el primer periodo del Mesozoico y en él se registra la aparición de los dinosaurios. Aquí se muestran los diferentes tipos de fósiles que puede producir un dinosaurio y de los cuales los científicos extraen información muy valiosa para conocer la biología de estos fantásticos reptiles.
En la vitrina pueden observar un conjunto de fósiles de dinosaurios. La evidencia más significativa son los restos esqueléticos como huesos, dientes y garras, como ejemplos el cráneo de un vegetariano (Chasmosaurus) y de un carnívoro (Allosaurus). Pero además existen otros como los huevos, los coprolitos -o excrementos fósiles- , las impresiones de la piel fosilizadas, y los gastrolitos o piedras ingeridas que los ayudaría a triturar los alimentos.
En la parte central de la vitrina –y en 2ª línea- está el esqueleto de Coelophysis, que permite descubrir las prácticas caníbales de este pequeño carnívoro, al encontrarse huesecillos pertenecientes a individuos juveniles de su misma especie en la zona estomacal. Por otro lado aparecen fósiles muy curiosos como una vértebra de dinosaurio herbívoro en la que se aprecian las dentelladas de un carnívoro. Es el hueso que está limítrofe con la 3ª zona de la vitrina.
Por último la presencia en diversos continentes de _ fósiles del Lystrosaurus –un sinápsido del Triásico-, nos indica que los continentes debían estar unidos puesto que estos vertebrados no serían capaces de atravesar grandes extensiones de mar abierto.
¿Ha tocado alguna vez un dinosaurio? Palpe y observe este fósil auténtico. Así, podrá apreciar mejor sus características.